sábado, 28 de marzo de 2009

Ni con el pétalo de una rosa

Sin duda el presidente Calderón se ha fajado los pantalones. El ajuste de cinturón se ha expresado exitosamente en las espectaculares capturas de capos y subcapos que han tenido lugar en los últimos pocos días. Entre esas capturas están, con horas tan solo de diferencia entre ellas, las de los bandidos apodados "El Mayito", "El Canicón" y "La Burra", llevadas a cabo por fuerzas federales entre el miércoles de la semana pasada y el martes de ésta.

Los tres peligrosos delincuentes, Vicente Zambada Niebla, Sigifredo Nájera Talamantes y Héctor Huerta, fueron además arrestados sin que se haya disparado un tiro, lo que pone de manifiesto que los operativos fueron escrupulosamente planeados y que constituyeron verdaderas acciones de inteligencia.

Hasta los americanos, que siempre nos escatiman el reconocimiento de nuestras acciones contra los narcos, han aplaudido la campaña contra el crimen organizado que el presidente está encabezando, con resultados cada vez más trascendentes y definitivos. La secretaria de Estado americana, de visita en México este miércoles y este jueves, aceptó con un lenguaje inusual en la diplomacia, que: "Nuestra insaciable demanda (de los Estados Unidos) por drogas ilegales impulsa el narcotráfico", admitió y también que: "Nuestra incapacidad para evitar que las armas sean traficadas ilegalmente a través de la frontera para armar a esos criminales causa la muerte de policías, soldados y civiles (en México)".

Este es un asunto de la mayor importancia, pues los delincuentes han puesto en peligro nuestro destino nacional. Las capturas reducirán la influencia de las bandas criminales que encabezaban ellos o sus familiares o asociados cercanos. Que bueno que el presidente Calderón se fajó los pantalones en este asunto y mejor que los resultados hayan sido los que fueron, lo que ojalá tenga una inmediata continuidad.

Pero el presidente no se ha fajado los pantalones en otros asuntos en los que debería replicar las acciones de inteligencia con las que ha asestado golpes mortales a la delincuencia. Esta semana, la misma en que el Ejército, cuyo jefe supremo es el presidente Calderón, cerró el cepo sobre la delincuencia organizada, se firmó el acuerdo entre el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE) y la Secretaría de Educación Pública, mediante el cual se otorga al magisterio un aumento salarial de 4.9 por ciento directo al salario, más 0.4 por ciento de fortalecimiento al salario y 1.5 por ciento en prestaciones. Ello a pesar de que el SNTE ha incumplido con sus compromisos de la alianza educativa pactada el año pasado, tan formalmente como el acuerdo salarial entre sindicato y gobierno.

Sin embargo el regimen calderonista premió al sindicato de la "maistra" Elba Esther Gordillo al satisfacer sus reclamos y otorgarle un aumento salarial global del 6.8 por ciento. El regalo salarial, porque, al no cumplir los maestros los obetivos de trabajo obligados por sus contratos y por la alianza SNTE-Gobierno, cualquier salario sostenido, aunque no sea incrementado, que éste lo ha sido, se convierte en un obsequio gracioso. Se convierte en un óbolo, dígamos, del empleador al empleado, del pueblo de México a sus gravosos e incompetentes maestros.

Incompetentes, sí, porque no cumplen con sus metas y obligaciones de mejoramiento y, por tanto, no cumplen los indicadores de desempeño obligados en su trabajo. En español directo eso se traduce en que educan mal, deseducan o contraeducan a los niños y jovenes mexicanos, con lo que, igual que los delincuentes organizados capturados en los últimos pocos días, los delincuentes magisteriales han puesto en peligro, en todos sentidos, nuestro estino nacional.

Encima de lo ya dicho, el óbolo y su inamovilidad laboral, se otorga a los braceros votadores de la señora Gordillo en un momento en que los trabajadores del país entero sufren la amenaza del inminente despido, del cierre técnico, de la reducción salarial o, lo más grave, de la pérdida completa de la fuente de trabajo. Cientos o miles y serán cientos de miles las empresas, pequeñas, medianas y grandes que, en la crisis que atravesamos todos los mexicanos, menos los del SNTE, desaparecerán total o parcialmente.

El último agravante, por si se necesita, es que el pliego petitorio que el SNTE presentó como base de este acuerdo salarial, fue presentado directamente al presidente Calderón por Elba Esther Gordillo, concesionaria del sindicato y de otras facilidades, entre ellas el partido de la Nueva Alianza (PANAL). Dicho pliego debió haber sido entregado a un representante del patrón directo, que es la SEP.

Quizás, y yéndonos muy alto, la receptora de las peticiones salariales del magisterio, pudo haber sido quien firmo el convenio final, la secretaria del ramo, Josefina Vazquez Mota. Pero es claro que la entrega en mano propia del pliego al presidente fue una amenaza nada velada, quizás hasta planteada verbalmente en corto a Calderón, de restarle gobernabilidad con un movimiento reivindicativo o, mejor, vindicativo, de los maestros que Elba Esther tiene concesionados.

El caso es que el presidente, que con tanta bravura se fajó los pantalones frente a los narcos, se los desafajó frente a Elba Esther. Es más, ni siquiera lo hizo en persona, sino que, como los meros machos empantalonados mandó a la secretaria de Educación a firmar y a desfajarse la falda frente a los perfectamente fajados pantalones de la "maistra" Gordillo.

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