Hace muchos años sé de ella. La he visto en muchas circunstancias: contenta, triste, triunfadora, derrotada, enojada, indignada, celosa, competitiva, gordita, delgada, haciendo gestos, cariñosa con su hija, bien y mal vestida, sin y con "botox", con el ceño fruncido, con la risa falsa, pocas veces llorando, con cara de amargada, enternecida, pero eso sí siempre muy digna, me refiero a la secretaria de Estado de Estados Unidos, Hillary Clinton. Sí, la conozco hace mucho tiempo, desde que era la esposa de un gobernador muy aburrido, de un estado muy aburrido, Arkansas, Bill. Entonces, ella era una abogada muy exitosa, muy poco sofisticada de la generación de la postguerra, es decir, de los baby boomers. Nadie se imaginaría en esa época que Hillary llegaría a ser la primera mujer con serias aspiraciones para alcanzar la presidencia de Estados Unidos. Confieso que yo la prefería a Barack Obama. ¿Por qué? Primero porque era mujer, después porque tenía más experiencia, porque era de mi generación y porque la sentía cercana. Pensaba que Hillary podía hacer muchas cosas por las mujeres y por los migrantes. Por eso creo que su visita a México, tiene una importancia primordial, mucho más que si nos hubiera visitado Condoleezza Rice.
Me pregunto si la visita de Hillary no es aún más importante que la del mismo Obama. Tengo la impresión que su punto de vista respecto a la situación de México en general será definitiva para la toma de decisiones acerca de la relación bilateral. Se ha divulgado ampliamente en los medios el hecho de que Obama jamás ha visitado nuestro país ni Latinoamérica en general; Hillary Clinton en cambio, lo hizo varias veces como primera dama; incluso antes como turista (recién casada vino en su luna de miel) lo cual le permite tener mayor sensibilidad y conocimiento de las peculiaridades de nuestro país. Por otro lado, estoy segura que Hillary, llegó a México sumamente preparada gracias a sus asesores y a su marido, lector de Paz y de Carlos Fuentes. Es obvio que no es lo mismo Condoleezza y Bush que Hillary y Obama.
Ayer en el periódico The New York Times se publicaron varias declaraciones de la secretaria de Estado, quien empleó "lenguaje inusualmente duro" para referirse a la responsabilidad de su país en cuanto a la situación de violencia e inseguridad que se vive en México. Nuestra incapacidad para prevenir el paso ilegal de armas a través de la frontera para proveer a estos criminales ha provocado la muerte de policías soldados y civiles.
Confieso que esta visita me ha puesto un poco nerviosa en cuanto al encuentro de la secretaria Clinton y nuestros funcionarios tan mediocres. Pero no nada más yo estoy en este estado de inquietud. La otra noche, cenando con unos amigos, corroboré que también ellos se encontraban igualmente inseguros. He aquí algunos comentarios que se vertieron durante la cena pluripartidista: "¿Se dan cuenta el abismo que existe entre la secretaria de Relaciones Exteriores y Hillary?". "No se preocupen, en la reunión seguro estará Sarukhán, y Gómez Mont". "¡Qué diferencia con Sepúlveda, con Rosario Green, y hasta con Castañeda, ésos sí que eran secretarios de Relaciones!".
"No crean Patricia, es muy ordenadita. Es muy disciplinada e institucional". "Creo que ni habla inglés". "México nunca había estado en un nivel tan pobre y tan mediocre". "Es que Calderón no se faja los pantalones. Para mí que va a tener que hacer demasiadas concesiones a Estados Unidos". "No tiene de otra mano... El prestigio de México en el concierto internacional y regional ha decaído notablemente. Ahora nadie nos pela". "Por algo mandaron a Gómez Mont por delante. Porque saben que Patricia solita no puede con el paquete. El trabajo de Sarukhán fue, sin duda muy bueno. Ése seguro será el próximo secretario de Relaciones Exteriores". "¿Quién de todos los secretarios de Relaciones hubiera hecho un buen papel con Hillary?". "Cualquiera menos Derbez". "Sí, síiiiiii, ése fue el peor de toooooooodos". "¿Y el mejor?". "Castañeda padre?". "También Bernardo Sepúlveda y Rosario Green". "¿Saben también quienes fueron muy buenos secretarios de Relaciones? Manuel Tello, Padilla Nervo y... Antonio Carrillo Flores...". "Nunca acabaré de entender ¿por qué no fue secretaria de Relaciones Sandra Fuentes? ¡Qué lástima!".
Lo que también resultó una "lástima" fue cómo la cena se fue decayendo de más en más. Me di cuenta que cuando llegó el postre (una isla flotante deliciosa acompañada con chabacanos en almíbar) prácticamente ya nadie se sirvió. De pronto uno de los invitados se puso de pie y empezó a despedirse: es que mañana me tengo que despertar a las seis porque tengo que hacer un viaje a Guadalajara muy temprano, dijo medio malhumorado. Temí que trabajara en Relaciones Exteriores. A partir de ese momento, el ánimo de la cena decayó casi por completo. A la hora de los digestivos a alguien se le ocurrió hablar de las elecciones: seguro ganará el PRI. Se hizo un silencio. No lo den por hecho. Yo veo cada vez más fuerte a López Obrador. Lo que no sé es cómo va a solucionar el dilema con Marcelo. Se hizo otro silencio. Nunca se han puesto a pensar que regrese Gurría. Ése sería un candidato del PRI de súper lujo. Yo ahorita votaría por él. Se hizo otro silencio. Pues yo sigo pensando en Juan Ramón de la Fuente. Volvió un silencio más. Piénsenlo. Gurría tiene todo para ser un Presidente moderno. Es muy mexicano y muy universal a la vez. Habla siete idiomas, tiene sentido del humor, es muy inteligente y si se juntan todos los medios, en un mes, todo México lo conoce... Todos nos empezamos a despedir de los anfitriones. Mientras esperábamos el elevador, pregunté en voz alta: ¿cómo sería este encuentro con Calderón si Hillary hubiera ganado las elecciones? Se hizo el último silencio.
Estuche de monerías. Bill es mi adoración, declaró Hillary en una entrevista con Barbara Walters .nadie me entiende mejor y nadie me hace reír como lo hace Bill... después de todos estos años él sigue siendo la persona más interesante, fortificante y plenamente viva que jamás haya conocido, dijo la ahora secretaria de Estado cuando estalló el escándalo de Mónica Lewinsky. Afortunadamente esa pesadilla ya quedó muy lejos. De lo único que nos acordamos de ese episodio tan triste es de la gran dignidad con la que se comportó Hillary, pero sobre todo recordamos cómo se unió con Chelsea para apoyar a su marido contra la guerra sucia que le había lanzado la derecha a Bill Clinton.
Si hubiera ganado Hillary la Presidencia de Estados Unidos su visita hubiera sido muy diferente, aunque quizá ésta sea más importante que la de Obama.
jueves, 26 de marzo de 2009
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