Al presidente Calderón le parece que necesita una estrategia muy fuerte de relaciones públicas para cambiar la percepción que sobre México se tiene en algunos círculos de Estados Unidos. El mandatario dijo eso en el foro económico de Davos y también que "tenemos un muy buen equipo, probablemente uno de los mejores del mundo, y esto puede ser muy saludable en tiempos tan difíciles como estos".
La percepción que Calderón pretende cambiar es la asentada por el Comando Conjunto de las Fuerzas Armadas de Estados Unidos que, en un reporte interno
de noviembre pasado, diagnosticó: "En términos de los peores escenarios posibles para el Comando Conjunto de las Fuerzas Armadas y, de hecho, para el mundo, dos estados grandes e importantes están en consideración para un rápido y repentino colapso: Paquistán y México".
El documento militar norteamericano concede que la posibilidad mexicana pareciera ser menos probable que la paquistana, pero "el gobierno, sus políticos, la policía y la infraestructura judicial están bajo asalto sostenido y presión por las bandas criminales y cárteles de la droga". En el apartado "Estados débiles y fallidos", el reporte advierte enfáticamente:
"Cualquier caida de México al caos demandaría una respuesta estadounidense basada en las serias implicaciones que tendría tan solo para la seguridad interna de Estados Unidos. El reporte referido es un diagnóstico de las amenazas a nivel mundial dentro de 25 años, presentado por el Comando Conjunto al Departamento de Defensa norteamericano.
Otra percepción que el presidente Calderón quiere cambiar con una estrategia muy fuerte de relaciones públicas es la de la influyente revista Forbes, que suele basar sus reportajes en profundas investigaciones y no en
declaraciones oficiales de campaña de imagen diseñada por imagineros oficiales. Con base en una de esas investigaciones fue que en su edición de diciembre Forbes pronosticó para México una crisis de cero crecimiento económico, generada por la inseguridad, el derrumbe de los petroprecios y la recesión estadounidense: "El clima de miedo está paralizando la vida económica", señaló sombríamente la publicación.
Con el respeto que el presidente de la República debería merecerle a cualquier mexicano, el enfoque de Calderón es simplista y hasta pueril. Para empezar, atribuir el diagnóstico de estado fallido a una estrategia fallida de relaciones públicas es una estrategia fallida de gobernar. De hecho, Calderón y sus fallidos agentes de relaciones públicas ya cabildearon al departamento de Defensa (el Pentágono), logrando que se "deslindara" del reporte del Comando Conjunto de las Fuerzas Armadas que, dijo un vocero en Wahington (según López Dóriga antenoche), no representa la opinión del departamento de Defensa o, lo que es lo mismo, del gobierno gringo.
Pero, y de allí lo del simplismo, el deslinde del Pentágono, seguramente conseguido en una cabildeada washingtoneana, no invalida el reporte del Comando Conjunto ni modifica las terribles condiciones imperantes en México, que el diagnóstico delinea finamente como con un afilado bisturí.¿O acaso los fallidos cabilderos mexicanos cambiaron en Washington el hecho que usted y yo conocemos y vivimos con terror todos los días de que "el gobierno, sus políticos, la policía y la infraestructura judicial están bajo asalto sostenido y presión por las bandas criminales y cárteles de la droga".
Calderón se sentó él mismo a cenar en Davos con Steve Forbes, editor de la revista del mismo apellido, a quien le hizo saber, reveló el presidente devenido en Suiza en socialite, que México no es Paquistán y que, a pesar de la edición de diciembre de su revista con ese comparativo, a México le iba muy bien. Esa acción presidencial de fuerte estrategia personal de relaciones públicas, fallida porque insulta a Paquistán, tampoco cambia el pronóstico, de Forbes y de la propia Secretaría de Hacienda de México, de la crisis del crecimiento cero (estimación percibida como optimista por un sarcástico Guillermo Ortiz), generada por la inseguridad, el derrumbe de los petroprecios, la recesión estadounidense y el clima de miedo.
La percepción de México que tienen el Comando Conjunto de las Fuerzas Armadas de Estados Unidos y la revista Forbes es negativo, pero es verdadero. Es la misma percepción, negativa pero verdadera, que millones de mexicanos tenemos, sin ser militares americanos de alta graduación ni apellidarnos Forbes ni editar la revista del mismo apellido. Y ninguna estrategia muy fuerte de relaciones públicas podrá cambiar esa percepción que usted y yo tenemos, porque sabemos que: "El gobierno, sus políticos, la policía y la infraestructura judicial están bajo asalto sostenido y presión por las bandas criminales y cárteles de la droga". No nos elude la realidad de que: "El clima de miedo está paralizando la vida económica". Forbes tiene razón. Vivimos aterrados, más bien: morimos aterrados. Aún más al percibir, también irrecusablemente, que el simplismo del presidente de la República atribuye esta crisis, que podría ser terminal, a omisiones de su estrategia de relaciones públicas que se arreglan en una sentada a tomar unos tragos con el señor Forbes para hacerle saber que México no es Paquistán. Claro que no lo es. ¡Bueno fuera!
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