sábado, 21 de febrero de 2009

¡Pobre Pueblo!

Sí, me atrevo a afirmar con énfasis, y con el dolor y la angustia aposentados en mi pecho, que el pueblo mexicano, del que soy parte, sufre mucho a causa de los desmanes de los malos gobiernos.

Este noble y generoso pueblo ha sido testigo del deterioro de su patria sin poder impedirlo. Otros tres jinetes, como aquellos llamados del Apocalipsis, han devastado el territorio. A galope tendido van dejando por doquier sus sucias huellas... Corrupción, impunidad y simulación, quizá la más perversa de las tres, llenan todos los ámbitos de gobierno del país.

La injusticia crece como mala yerba y, como trepadora nsaciable, ha ido afianzándose en todos los lugares en los que debería impartirse justicia y ha llegado a cubrir por completo hasta a la llamada Suprema Corte de Justicia de la nación...

¿En quién creer, en quiénes confiar, si esos ministros, en vez de cumplir con el deber de defender a los ayunos de justicia, se decidieron por proteger a los malos gobernantes?

El pueblo mexicano, sí, este pobre pueblo, no está formado por retrasados mentales y sabe distinguir a quienes actúan como sus enemigos y es solidario con todos los que sufren.

Sintió como una afrenta el fallo de la Corte en el caso de Atenco y siente como una burla la poca o nula atención a lo que ha sucedido en Oaxaca. Se entera día a día de todos los abusos de policías y soldados en todos los estados de la República y le hierve la sangre de furia mal contenida cuando lee o escucha que todo es culpa del "crimen organizado"... como si no tuviéramos, todos, testimonios de años de la sevicia de las Fuerzas Armadas y de las mal llamadas fuerzas del orden.

De todos los rincones de la patria salen gritos airados contra el mal comportamiento del Ejército y hoy, que es el día dedicado a él, tal vez deberían pensar los "altos mandos" en el daño que le hacen a esa parte del pueblo, el "pueblo uniformado", como muchos llamamos a los soldados, que se ven precisados a obedecer órdenes injustas de actos contra sus hermanos de raza y de clase, y no pocas contrarias a lo establecido en el Código de Justicia Militar... Y que se atrevan a decir que mentimos, cuando tenemos documentados los casos de desapariciones forzadas y de tortura desde muchos años.

Contra tamaña injusticia, nuestro pueblo a veces sólo se sirve de la ironía y es común escuchar:

"Sí, delincuencia organizada y gobierno desorganizado"... ¡Pobre pueblo!

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